
Não há qualquer espécie de dúvida que uma coisa era o FMI de Strauss-Kahn e que outra, bem diferente, é o FMI da Sra. Lagarde, sempre radiosamente bronzeada de inverno ou de verão.
«Um trem de ferro é uma coisa mecânica, mas atravessa a noite, a madrugada, o dia, atravessou minha vida.» Adélia Prado

Não há qualquer espécie de dúvida que uma coisa era o FMI de Strauss-Kahn e que outra, bem diferente, é o FMI da Sra. Lagarde, sempre radiosamente bronzeada de inverno ou de verão.


«P. Usted ha declarado que no cree que España vaya a necesitar ayuda. ¿Haría la misma afirmación para Portugal?
R. La situación está en manos del Gobierno portugués. Pero en mi opinión, el escenario en Portugal no es tan fácil como el de España, así que dependerá de cómo se desarrolle la situación del mercado en Portugal si necesitan pedir prestado o no. Hasta ahora han sido capaces de manejarse. El problema no es tanto de deuda pública como de la financiación de bancos y deuda privada, lo que le hace un caso totalmente distinto al de Grecia. Está en manos del Gobierno portugués. Tienen que mostrar a los prestamistas que están tomando las medidas adecuadas. Esto no hace más que reforzar la idea de que cada país tiene una situación distinta, por lo que no hay soluciones de una sola talla para todos.
P. Pero usted ha dicho que es muy importante que los Gobiernos se adelanten a las crisis, que la rapidez es muy importante. ¿Tiene usted la sensación de que se está esperando demasiado?
R. Está en manos del Gobierno. Y en el caso de España y el Gobierno español, tomaron medidas. En el caso del Gobierno portugués tienen que mostrar qué medidas quieren tomar y si son de confianza.
P. El FMI ha dicho que hay un problema en la forma poco sistemática en que la eurozona se ha enfrentado en conjunto a la crisis de deuda pública y a la crisis de crecimiento económico. ¿Cuál sería la respuesta adecuada a esos problemas para los países del sur de Europa?
R. Por un lado, le diría que no debería considerarse a los países del sur de Europa de forma separada. Ya quedó atrás la época en que un país de la eurozona podía solucionar de forma duradera este tipo de problemas globales o regionales. Una gran parte del problema es precisamente que la eurozona adolece de falta de instrumentos de gobierno colectivo. Por otra parte, no se trata solo de un problema de qué políticas rigen ahora mismo, sino del liderazgo en Europa. Todos los países de la eurozona tienen un problema de eso, de liderazgo. Está diseñado de forma que funcionó muy bien en tiempos de calma pero obviamente está funcionando mal en esta tormenta. En eso coinciden los mercados, los sindicatos, los empresarios, los ciudadanos de a pie. Muchos dudan de que haya un piloto que esté llevando a la eurozona en la dirección adecuada. A pesar de eso, debo decir que cada país es distinto del otro en el caso de Europa del sur. Grecia no es Italia, como España no es Portugal. No sé si se pondría a Francia en esa categoría, pero a lo que me refiero es a que hay divergencias históricas y estructurales entre esos países. España e Italia no son lo mismo que los demás casos, que Grecia, donde tenemos un programa muy ambicioso, o Portugal, que está en una situación muy complicada.»

«P. Usted ha declarado que no cree que España vaya a necesitar ayuda. ¿Haría la misma afirmación para Portugal?
R. La situación está en manos del Gobierno portugués. Pero en mi opinión, el escenario en Portugal no es tan fácil como el de España, así que dependerá de cómo se desarrolle la situación del mercado en Portugal si necesitan pedir prestado o no. Hasta ahora han sido capaces de manejarse. El problema no es tanto de deuda pública como de la financiación de bancos y deuda privada, lo que le hace un caso totalmente distinto al de Grecia. Está en manos del Gobierno portugués. Tienen que mostrar a los prestamistas que están tomando las medidas adecuadas. Esto no hace más que reforzar la idea de que cada país tiene una situación distinta, por lo que no hay soluciones de una sola talla para todos.
P. Pero usted ha dicho que es muy importante que los Gobiernos se adelanten a las crisis, que la rapidez es muy importante. ¿Tiene usted la sensación de que se está esperando demasiado?
R. Está en manos del Gobierno. Y en el caso de España y el Gobierno español, tomaron medidas. En el caso del Gobierno portugués tienen que mostrar qué medidas quieren tomar y si son de confianza.
P. El FMI ha dicho que hay un problema en la forma poco sistemática en que la eurozona se ha enfrentado en conjunto a la crisis de deuda pública y a la crisis de crecimiento económico. ¿Cuál sería la respuesta adecuada a esos problemas para los países del sur de Europa?
R. Por un lado, le diría que no debería considerarse a los países del sur de Europa de forma separada. Ya quedó atrás la época en que un país de la eurozona podía solucionar de forma duradera este tipo de problemas globales o regionales. Una gran parte del problema es precisamente que la eurozona adolece de falta de instrumentos de gobierno colectivo. Por otra parte, no se trata solo de un problema de qué políticas rigen ahora mismo, sino del liderazgo en Europa. Todos los países de la eurozona tienen un problema de eso, de liderazgo. Está diseñado de forma que funcionó muy bien en tiempos de calma pero obviamente está funcionando mal en esta tormenta. En eso coinciden los mercados, los sindicatos, los empresarios, los ciudadanos de a pie. Muchos dudan de que haya un piloto que esté llevando a la eurozona en la dirección adecuada. A pesar de eso, debo decir que cada país es distinto del otro en el caso de Europa del sur. Grecia no es Italia, como España no es Portugal. No sé si se pondría a Francia en esa categoría, pero a lo que me refiero es a que hay divergencias históricas y estructurales entre esos países. España e Italia no son lo mismo que los demás casos, que Grecia, donde tenemos un programa muy ambicioso, o Portugal, que está en una situación muy complicada.»